Un mundo desbocado
Muestra la globalización, ante todo, como efecto de una revolución en las telecomunicaciones que ha creado una audiencia global e innumerables redes de intercomunicación especializadas; Giddens define a la globalización en oposición a los fundamentalismos que buscan restituir los valores tradicionales. La globalización hace que las viejas costumbres desaparezcan y sean reemplazadas.
Muestra la globalización, ante todo, como efecto de una revolución en las telecomunicaciones que ha creado una audiencia global e innumerables redes de intercomunicación especializadas; Giddens define a la globalización en oposición a los fundamentalismos que buscan restituir los valores tradicionales. La globalización hace que las viejas costumbres desaparezcan y sean reemplazadas.
La globalización parte de la tesis que todos vivimos en el mismo mundo y por primera vez en la historia tenemos una relación y conocimiento tan cercano de otras culturas, formas de vida y que no necesariamente sean las más poderosas o las más cercanas a nosotros. Existen dos posturas con respecto a la globalización: los escépticos y los radicales. Los escépticos son aquellos que piensan que la globalización no ha tenido efectos, ni secuelas en la economía actual mundial y que ésta se sigue rigiendo de una manera regional o a lo mucho en bloques como la Unión Europea y no completamente global. Como parten de la idea de la neutralidad de la globalización, piensan que el Estado de bienestar puede permanecer y forman parte de izquierda política.
Una de las características de la sociedad global es que tiende a perder tradiciones. Estas cambian frente a la globalización, por ejemplo existe actualmente una combinación de ciencia y tradición en la que la ciencia se pone al servicio de la fe para verificar científicamente si se ha realizado un milagro o no. Otras veces la tradición se banaliza,“la tradición que se vacía de contenido y se comercializa se convierte en folclorismo o kitsch.” (P.57) La tradición como ritual o ceremonia de repetición perdurará mientras se pueda justificar o defender frente a otras de una manera razonada y argumentada.
Yo no creo que las minorías como los indígenas o los inmigrantes en otros países se preocupen por justificar sus tradiciones, sí tienen confrontamientos con otras tradiciones, pero dudo que tengan intenciones de cambiarlas, porque tienen una enorme significación para ellos. Además no todas la tradiciones que se llevan a cabo tienen una justificación razonada ni profunda como el día de la madre o el padre que no se logra concebir un fin cercano de esas tradiciones. O por ejemplo el trato tan controversial que tienen las mujeres musulmanas por sus esposos. Es una tradición que a pesar de ser confrontada y rechazada por muchos países ellos no la han cambiado.
La globalización influye en nosotros a nivel individual, pero no nos despoja de nuestra identidad. Es cierto que existe una influencia de grande de muchos países y que las modas ya no son sólo fenómenos locales, pero cada país sigue teniendo sus peculiaridades, porque cada cultura toma las formas culturales que le gustan pero no es una adaptación noble a la forma original, cada cultura traduce las diferentes formas culturales de otros de manera distinta, según sus necesidades y contexto. Además la lectura de influencias y modas no es igual para todas las culturas.
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