martes, 24 de septiembre de 2013

Identidad nacional y global


Identidad Nacional

 La identidad nacional es un concepto que la sociedad mexicana aún no ha podido enmarcar completamente en un modelo concreto
 
 Asimismo, encontramos que la identidad nacional comprende no solo el hecho de tener un gentilicio o el pertenecer a un territorio determinado, sino que también tiene que ver con toda una cultura de fondo, en la que hemos estado inmersos durante 185 años de vida independiente de una metrópoli que nos dejó todo un legado de educación sumisa y fatalista.
México, hasta eso tiene una identidad propia, aún muy blanda, pero mucho más real y existente que la de los canadienses o aún la de los norteamericanos, ya que es proveniente del mestizaje que implicó la fusión de elementos, y ahí podemos encontrar algunas características:
 
1.- La gastronomía: mezcla perfecta de la comida española y la indígena.
 
2.- Las músicas regionales típicas.
 
3.- El catolicismo: somos un pueblo católico, innegable, el mito fundacional de México, la virgen de Guadalupe es de tradición católica.
 
4.- La familia unida tomada de los indígenas (no de los españoles, individualistas como todos los europeos), también erosionada hoy en día por las influencias externas, la violencia y la desunión.
 
 
Estos son algunos de nuestros elementos de identidad, es preocupante que no se fortalezcan, y que nos gobernemos de acuerdo con nuestra forma de ser y no copiando sistemas efectivos (aunque están llevando a la decadencia a todo el mundo occidental) en otros lugares, diferentes a nosotros por historia, origen y demás, mientras siga así, no dejaremos de precipitarnos en la espiral de decadencia
No nos dejemos morir por culpa de nuestros políticos que sólo han copiado lo pernicioso, lo nocivo y se han entregado a sus intereses particulares; demostremos que somos los hijos de los Imperios de Europa y de América antiguas
 
Identidad Global
Vivimos en una cultura global donde las costumbres locales cada pueblo parecen desaparecer, invadidas por modos uniformes de hablar, pensar y comportarse. Surge la necesidad de defender la propia cultura con sus costumbres, fiestas, lengua, pero es necesario pensar cómo hacerlo y si quedará aislada.
El hecho de nacer en un determinado lugar no imprime necesariamente el carácter, sino por el deseo de formar parte de esta identidad colectiva. Pero no creo que la pertenencia a una identidad colectiva se deba entender con términos de imposición, sino todo lo contrario. A quienes formamos parte de una identidad vulnerable, nos duele que nos identifiquen con un pueblo que no es el nuestro, con una comunidad que no tiene nada que ver con lo que nosotros somos. Somos los primeros en criticar la imposición de identidades colectivas, precisamente, porque hemos sido víctimas a lo largo de la historia.
En cierta forma, la adscripción a una determinada identidad colectiva es más libre que la génesis de la propia identidad personal. Debemos tener en cuenta, además, que el hecho de que el yo pertenezca a una identidad colectiva puede tener aspectos muy creativos en su desarrollo personal.

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