La
identidad nacional es un concepto que la sociedad mexicana aún no ha podido
enmarcar completamente en un modelo concreto
Asimismo, encontramos que la identidad
nacional comprende no solo el hecho de tener un gentilicio o el pertenecer a un
territorio determinado, sino que también tiene que ver con toda una cultura de
fondo, en la que hemos estado inmersos durante 185 años de vida independiente
de una metrópoli que nos dejó todo un legado de educación sumisa y fatalista.
México, hasta eso
tiene una identidad propia, aún muy blanda, pero mucho más real y existente que
la de los canadienses o aún la de los norteamericanos, ya que es proveniente
del mestizaje que implicó la fusión de elementos, y ahí podemos encontrar algunas
características:
1.- La
gastronomía: mezcla perfecta de la comida española y la indígena.
2.- Las músicas
regionales típicas.
3.- El
catolicismo: somos un pueblo católico, innegable, el mito fundacional de
México, la virgen de Guadalupe es de tradición católica.
4.- La familia
unida tomada de los indígenas (no de los españoles, individualistas como todos
los europeos), también erosionada hoy en día por las influencias externas, la
violencia y la desunión.
Estos son algunos
de nuestros elementos de identidad, es preocupante que no se fortalezcan, y que
nos gobernemos de acuerdo con nuestra forma de ser y no copiando sistemas
efectivos (aunque están llevando a la decadencia a todo el mundo occidental) en
otros lugares, diferentes a nosotros por historia, origen y demás, mientras
siga así, no dejaremos de precipitarnos en la espiral de decadencia
No
nos dejemos morir por culpa de nuestros políticos que sólo han copiado lo
pernicioso, lo nocivo y se han entregado a sus intereses particulares;
demostremos que somos los hijos de los Imperios de Europa y de América antiguas
Identidad Global
Vivimos en una cultura global donde las costumbres locales cada pueblo parecen desaparecer, invadidas por modos uniformes de hablar, pensar y comportarse. Surge la necesidad de defender la propia cultura con sus costumbres, fiestas, lengua, pero es necesario pensar cómo hacerlo y si quedará aislada.
El hecho de nacer en un determinado lugar no imprime necesariamente el carácter, sino por el deseo de formar parte de esta identidad colectiva. Pero no creo que la pertenencia a una identidad colectiva se deba entender con términos de imposición, sino todo lo contrario. A quienes formamos parte de una identidad vulnerable, nos duele que nos identifiquen con un pueblo que no es el nuestro, con una comunidad que no tiene nada que ver con lo que nosotros somos. Somos los primeros en criticar la imposición de identidades colectivas, precisamente, porque hemos sido víctimas a lo largo de la historia.
En cierta forma, la adscripción a una determinada identidad colectiva es más libre que la génesis de la propia identidad personal. Debemos tener en cuenta, además, que el hecho de que el yo pertenezca a una identidad colectiva puede tener aspectos muy creativos en su desarrollo personal.
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